son las seis y diez de la mañana. ha amanecido hace mucho tiempo y la luz en la habitación blanca es cegadora, aunque mucho signifique así o tres minutos. tanto que hacer hoy y noto la ansiedad en la garganta, la parálisis lenta extendiéndose. he estado aquí muchas veces. he salido de aquí muchas veces. faltan cincuenta minutos. cuarenta y nueve. no sé cómo aceptar que estoy despierta y la luz tan violenta.
me levanto. voy a la cocina, me como uno de los dulces que ha traído K de japón. sabe a té y a chocolate. tengo muchas ganas de llorar. friego cacharros de ayer y se me cae un vaso. lo piso sin querer. me quedo quieta, muy quieta, más inmóvil que bajo las sábanas. limpio los cristales rotos y limpio la sangre porque sé limpiar la sangre.
agua fresca en la cara, ducha y ropa. debería conseguir más pantalones. debería raparme todo el pelo de una vez. en una semana H estará por aquí, podríamos llevar el rapado juntos. la ansiedad remite un poco. he pensado en pájaros mientras desayunaba y ya no se me seca la boca. me echo crema de aguacate para que no se me siga rompiendo la piel. cosas con rosa mosqueta para las cicatrices.
salgo corriendo. la rueda de la bici está pinchada, debería arreglarla, debería hacer muchas cosas. hoy haré muchas cosas. voy al edificio enorme y me pierdo buscando un aula. A me envía un mensaje, me pregunta qué tal, si ya he resuelto el problema. primera sonrisa honesta de la mañana. H me escribe si he traído el arnés y pienso en follármelo mientras pasan estudiantes, pasan luces y pasan minutos ante la puerta. pienso en follármelo, en los libros que no he comprado en lehmanns, en el viaje a polonia.
leo a anne carson en el clara zetkin. un hombre corre y hoy no hay eclipse. quiero parar al hombre y confirmar que estoy viva, pero este sol tan violento y caprichoso, tan absoluto, tan semejante a mí no me deja. no me levanto. estoy tumbada y feliz, absoluta sobre la hierba. leo a carson y sorbo la vida de las páginas. este libro se mojó la noche que llegamos a kastraki. caminamos siete kilómetros bajo la lluvia hasta descubrir la casita junto a meteora. todas las tabernas cerradas, todos los hombres sonriendo. recuerdo kastraki.
me compro una cinta para adornar y resaltar mi ausencia de pelo. raparme me ha enseñado que mi cabeza es preciosa. raparme me ha enseñado que hay cuerpo más allá del pelo, las uñas rojas, las tetas.
le cuento a A que me ha llegado el libro electrónico y que por fin podré leer todo lo que tengo por delante. tres visitas burocráticas. en el banco me sonríen mucho. ojalá no trabaje en un sitio así nunca, ojalá me den el trabajo en la tienda de comida ecológica para este semestre. ojalá que F estuviese aquí para hablarle de la tienda de cosas ecológicas y los rollitos veganos.
en casa hablo un rato con K. me cuenta muchas cosas de sus viajes, le cuento cómo he pasado la pausa entre semestres y me hace feliz ver que ha sido muy feliz. me hace feliz ser muy feliz. más dulces japoneses mientras preparo chai y leche y azúcar y miel. K me pregunta por campos de trabajo en las cíes, quiere saber, está muy interesado. cómo me gustaría irme yo también este año.
pienso estocolmo. ojalá volar a suecia para presentar un libro o cuidar animales. ojalá volar a suecia para subir y subir hasta la ciudad más al norte, kiruna, ojalá encontrar una manera de llegar a la costa. debo hablar con H de estocolmo. debo dejar las cosas preparadas. debemos dormir en buses.
K ha dicho que mi alemán es bueno. E también. das habe ich nicht so einfach bemerkt/gemerkt. el juego de palabras que no funciona si lo pronuncio yo.
no he parado en casa en una semana, en cinco semanas, en ocho semanas. tengo que escribir en un sitio que no sea auf dem Weg, colgada de una preposición que no me representa. pero ahora quiero bajar a correr porque hace calor y un día maravilloso y siento mi cuerpo como un motor sin fin. siento mi cuerpo tan lejano al miedo de esta mañana.
corro. caliento, corro, estiro, miro a los chicos turcos que bajan la calle y ellos no me ven. ven a través de mí. me ven. me gritan. todas estas cosas son posibles, pero no sé de ninguna. solo respiro de vuelta a casa. hoy voy a escribir. hoy estoy o estaré escribiendo, o diré. o diré la verdad.
esta tarde escribo. esta tarde leo y me concentro. esta tarde acabo el horario. esta tarde me masturbo tan, tan deliciosamente. esta tarde me ducho otra vez porque me gusta el olor a vainilla. esta tarde me rapo. esta tarde escribo. salgan todos a la calle. esta tarde escribo.
miércoles, 25 de marzo de 2015
domingo, 22 de marzo de 2015
claro que tengo miedo. miedo de perder la parada o despertar en rusia sin visado. miedo de que el cáncer se me coma la piel y no haya cirugía posible. miedo al fracaso y a decir que tengo miedo al fracaso. miedo en las ciudades sin luna, en las ciudades demasiado iluminadas. miedo a caminar por la calle y personas que se ríen de mí en idiomas que no entiendo, aunque en realidad no se rían de mí. miedo al concepto de realidad. miedo a perder a mis amigos. miedo a no tener un orgasmo nunca más. miedo a ser una mala Top. miedo a que las cosas que poseo me posean a mí o a no poseer cosas o a no poder comer. miedo a suspender y a perder trabajos y a tener trabajos.
tengo miedo de todas estas cosas,
pero me da mucho más miedo morir sin haber vivido
y por eso sigo caminando
tengo miedo de todas estas cosas,
pero me da mucho más miedo morir sin haber vivido
y por eso sigo caminando
domingo, 15 de marzo de 2015
lunes, 9 de marzo de 2015
meteora cuando llueve
son las once de la mañana. apenas vemos la curva que sube y la cara de los hombres rusos. hay una imagen en la montaña que se hunde en la niebla, como si la montaña naciese del cielo y nuestra forma de caminar se volviera incoherente, innecesaria. como caminar cabeza abajo. no hay montaña, solo piedras como montañas que existen en este lugar del mundo y en ningún otro. como nosotros, que existimos aquí en nuestra anodina falta de duplicidad, en nuestra imposibilidad de estar en otro lado. existimos aquí, calados de frío, llenos de agua, lamentando no haber traído comida.
descubro un mapa pequeño en la curva e inventamos el camino de los helechos. tú caminas detrás y te escucho respirar muy fuerte, apartar las gotas de agua que se acomodan en los párpados, aceptar con incredulidad esta certeza selvática. no paramos nunca. subimos el puente, bajamos las piedras, resbalamos en el musgo. respiramos muy fuerte los dos, palpando la humedad y no el aire, aceptando la certeza de subir.
grabas un vídeo y digo que somos muy jóvenes. paramos en el altar, incoherente en esta violencia de las hojas y los árboles y la tierra y las rocas de seiscientos metros y los caminos de los monjes. paramos en el altar insultantemente sacro y yo me subo la camiseta y siento el frío terrible en el vientre. los dos respiramos muy fuerte, más fuerte, como respira la tierra bajo los cuerpos, como respiraron quienes cayeron desde el borde de las rocas y murieron hace meses, hace años, hace siglos.
abrimos la verja y es una metáfora pequeña, inútil, repetida, mala, posible. la escuchamos cerrarse detrás. ante nosotros el valle. ante nosotros la niebla, la violencia de las campanas y el semblante de las curvas. se me pega la ropa a la piel y tengo tanta lluvia en los ojos que ya no sé llorar.
seguimos subiendo. sale el sol. me esperé arriba y allí estaba.
sábado, 7 de marzo de 2015
pelo
hoy he aterrizado en alemania con agua debajo de las uñas. muy feliz y con más espacio en los pulmones. he apretado cuerpos, he sonreído y he vuelto a casa. la luz seguía en el mismo sitio y las manchas de sangre menstrual también. fregar, limpiar, sacar brillo, tirar, suprimir la posibilidad del polvo. y luego arrodillarme en blanco/negro para cortar mis primeras puntas verdes.
dame
er schlachtete den guten Hund
das Herz ward ihm so schwer
sie schlang ihn in ihr Maul hinein
kein Knochen blieb zurück
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