lunes, 22 de diciembre de 2014

vuelos

estoy confusa
mente
feliz
me siento lenta
poco limitada
[un cuerpo
que se extiende]
mi cabeza
no funciona
exacta
mente
como antes
va
más 
despacio
más 
profundo
toca
el
fondo
que no sé describir
y que nunca
se acabe
este silencio
escucha
este silencio

pienso:
que vamos a morir vamos a morir vamos a morir vamos a morir
el vuelo llega con veinte minutos de retraso
vamos a morir
algún día
que nunca diré esras palabras
que nunca tocaré
la curva de las escaleras

[y ahora piensa tú
lo que ocurriría
si el óxido traspasase
la frontera
de la piel
si el óxido
se colase
en el espacio frágil
de los asientos]

_  _  _  _  _  _  _ 


he vuelto a casa
mamá
es difícil
no saber estar sola
cuando tienes mucha gente
alrededor
mamá
es hermoso
estar sola
de nuevo

miércoles, 10 de diciembre de 2014

hemos hablado hoy
mi madre ha decorado mi habitación
con reflejos de navidad
le he dicho que llevaría las fotos
impresas
y veo
mis ojos
sobre otros ojos

2013 fue un año distinto
2014 está siendo un año inolvidable
doloroso
rapidísimo
feliz


sábado, 6 de diciembre de 2014

hacia atrás

lo único que conozco son las calles paralelas, los dieciséis kilómetros de aeropuerto, el vuelco diminuto en el estómago. la mujer me ha dicho que descendemos y que tengo el pelo bonito, pero yo no sé griego, pero yo puedo tocarle las manos. he ido al baño del aeropuerto. me ha bajado la regla. ahora sangro cada tan poco tiempo, como si la red absurda de capilares se hubiera concentrado en el útero, como si la vida me golpease tan dulcemente los ojos.


*   *   *


reviso correos sin leerlos, como pan lleno de semillas. pienso en follar con la vecina del segundo, la del pelo triste, los ojos tristes y el nombre fácil de pronunciar. reviso correos, anoto obligaciones, pienso que llevamos dos semanas de retraso con el documental y no puede ser, pienso que las recopilaciones no se escriben solas, pienso que esto es una oportunidad académica, pienso que no puedo hablar ahí porque no tengo nada que decir. vuelves y vamos a cocinar. comemos y me dices que las cosas a veces no van bien, pero que este mes han mejorado. estoy feliz de verte así, estoy feliz de verte aquí.

los chicos vienen más tarde. bromeamos con queer as folk. nos dices que tu casa cada día es más gay, que somos unas maricas malas. a mí me gusta el oso y el oso te levanta la camiseta y pienso que las cosas han mejorado mucho. pienso que de verdad las cosas han mejorado mucho

ojalá pudiera colocarme con eso. 


*    *    *


mi padre me llama mientras subimos. le he enseñado los gatos para que viese la posibilidad vertical de la calle, la imagen doble en el espejo. el gato que se hunde bajo la piel, que se duerme en este espacio sin tiempo. vemos toda la ciudad desde lo alto, los dos sin aire, los dos imaginando el descenso. bajamos despacio, nos llenamos de barro las piernas, comemos pizza junto a la iglesia donde otros murieron.


*     *    *


do not spray into eyes
do not spray into eyes
do not spray into eyes

como si nosotros pudiésemos obedecer
las palabras sin sentido


*    *    *


estamos solos tú y yo en el borde de la noche. anuncian una tormenta eléctrica y observamos la curva de la luz. te digo que no quiero irme, que estoy bien aquí y me dices que mañana estaré bien en berlín, que pasado estaré bien en lübeck, que al siguiente estaré bien en riga. tienes razón. tienes razón mientras me besas el cuello, mientras te pones las botas, mientras planeamos el lugar conocido del dolor.


*     *      *


desayunamos junto al mar y, aunque todavía no hay luz, las farolas ya están apagadas. descubrimos el camino a tientas y es tan fácil respirar a esta altura, con el mar arrullándome. es imposible perder oxígeno. es imposible decirte que conozco la nostalgia. es imposible desdibujar tu reflejo, las horas sin dormir, las noticias sobre el congreso. te cuento que he comprado los billetes al báltico. sonríes porque ya te lo he dicho muchas veces. me masajeas las manos con crema y granadas, me preguntas si estoy bien, si estoy bajando bien.

esta mezcla azul de endorfinas, carreteras y sueño. esta satisfacción de no ver los pájaros. te prometí  cuidarme mucho y se me quedan tantas cosas en el fondo de la garganta, tantas palabras que no sé decir. te sonrío desde la máquina de rayos X. el techo como una extensión infinita de luz. cómo olvidar el calor.

viernes, 5 de diciembre de 2014

*sub

existo en el espacio de tus dos manos
un ser húmedo
vivo
como la arcilla de quienes desdibujaron
la historia
como el mar enorme en los tobillos
como la sonrisa de la anciana
que me tocó los ojos
y me regaló
dos pájaros de pan


[thessaloniki 3.59 am]

viernes, 28 de noviembre de 2014

la luna

hoy calígula me ha mirado desde abajo
con su corona de papel
sus cordones rojos
su suave tutú de malla
y ha visto lo imposible
a través
de mi pecho
transparente

nota rápida después de ver una obra perfecta en una ciudad perfecta con una persona perfecta. después de bucear en los ojos del condenado, suponer la guillotina y oler a oscuras la leche materna. ella se sentó junto a mí y luego éramos el rojo, un punto rojo difuminado sobre esa semicúpula cristiana. al final de la calle vimos el canal. al final de la calle.

entendí a medias el teatro y entendí a medias el cine.

esta mañana he llorado. 

el cine de los caramelos de menta. los papeles con preguntas, los papeles con respuestas. ¿Me ama usted? ¿Se casará conmigo? yo siempre he sido una pregunta lanzada al aire. y me han escrito, a medias, la respuesta.

quizá en primavera.

lunes, 24 de noviembre de 2014

la gaviota

[siempre he tenido tanto miedo de vivir
como los pájaros
un cuerpo frágil en el aire
la oscilación necesaria de la presión
lo incontrolable
abriéndome el pico
desgajándome
las costillas]

anoche quisimos ver la luna en la playa
pero estaba oscuro y entonces quisimos
follar en la playa y tu
boca era una espiral
sin resoluciones y me tocaste
en silencio, me tocaste
el pecho vendado y me dijiste
que me destrozarías
martín, voy a destrozarte
me dijiste
martín
voy a tocar
el reverso de las costillas

entonces
[tú me habías llevado junto a las rocas
solo veía
el espacio        de       tu       centro]
entonces encontramos al pájaro
y nos pusimos de pie

tenía un ala extendida
sobre los miles de millones de granos
de arena que dibujaban nuestros pasos y tenía
el pico casi enterrado en la arena y tenía las plumas
de la cabeza mojadas

llamamos a la policía local
yo me senté al lado de la gaviota
y dibujé con los dedos en la arena
el espacio de las costillas
un pescador nos dijo que la gaviota se estaba muriendo
me miró y me trató de chico y me explicó
que el córtex de las gaviotas no es el córtex
de las personas y que las gaviotas no tienen sensación
de finitud

le dije que yo tampoco tenía sensación de finitud

el pájaro no estaba muerto cuando
nos fuimos
levantaba la cabeza
abría mucho el pico y se quejaba
o no
y le dolía
o no
el pájaro no sabía que se estaba muriendo
pero yo tampoco lo sabía
yo tampoco sabía nada de su existencia triangular
de las decenas de años
que acogen las alas
el silencio
de los pájaros

qué me separa a mí de la gaviota
qué distingue este limbo lento
azul
esta línea continuada que me diferencia de mí
y solo me deja tocarme
cuando soy muchas personas
cuando ya no soy
otra cosa
que la imagen en el espejo

fuimos al centro de la ciudad
a beber una cerveza y hablar de los libros
que todavía no habíamos leído
de las vidas que todavía no sabíamos
cómo vivir y te dije que ya no tenía
miedo y por primera vez
era verdad

fuimos al centro de la ciudad
reservé los billetes de tren a genova
subimos a tu casa y me follaste
desde atrás
me sujetaste el pelo corto tan fuerte
que no aguantaba el dolor
te hizo mucha gracia que aguantase los setenta azotes
y me quejara de los tirones
del pelo
después
en la ducha
te pedí que me dejaras lamerte las botas
al día siguiente
te dije que llevábamos un mes así
y que necesitaba lamerte
las botas
tú me enjabonaste la espalda
y me besaste
el relieve
de la nuca
tranquilo, perrito
todo a su tiempo
ahora es ahora

ahora volvía a ser ahora
y cerrar los ojos así
cerrar los ojos
parecía posible

ahora

volvía a ser un instante sostenido


*   *    *


muy poco antes de que yo cogiese el vuelo a barcelona que luego se volvería casa y luego vuelo a leipzig, HA y yo bajamos de verdad a la playa. estuvimos en el centro, follamos en su casa al día siguiente y, sobre todo, vimos a la gaviota. compré mi tren a genova, el pescador pensó que yo era un chico y hablamos del neocórtex, el córtex y el bulbo raquídeo. 

me pareció ofensivo hablar de esas cosas delante de la gaviota mientras esta se moría. realmente me pareció que cualquier cosa que nosotros pudiésemos hacer se volvería ofensiva para la gaviota porque en nuestra ficción humana, en nuestra omnipotencia, no podíamos hacer absolutamente nada por ella. la gaviota había elegido un espacio resguardado y se había acurrucado en una montaña de arena, a salvo del viento. intentamos darle agua. intentamos levantar nuevas colinas de arena para que no se enfriase. el pescador se rio de nosotros.

a mí se me venía a la cabeza una canción donde amanda palmer cuenta cómo remató a un pájaro moribundo. no paraba de pensar en eso. en el I'm not the killing type. miré de reojo a HA. pensé que los dos llevábamos botas militares, puntas metálicas. mis botas militares para subir montañas, para la nieve, para las super sesiones bedesemeras. mis botas militares que no servirían nunca para matar a un pájaro, como las de amanda. la gaviota se ahogaba y a mí me parecía ahogarme con ella. no podía mantener la cabeza erguida y el pico se hundía en la arena. 

el pescador-psicólogo tenía más cosas que decir sobre nosotros que sobre la gaviota. eso también me pareció ofensivo y, sin embargo, cuando nos dimos la vuelta, cuando recogimos la sudadera naranja y nos sacudimos la arena, fue él quien no se giró. nos asomamos a medias desde el paseo y le vimos arrodillado, dándonos la espalda. nos asomamos otra vez. la gaviota estaba muerta. el cuerpo tranquilo, lento.

fuimos al pub irlandés muy callados, HA y yo, pero no estoy segura de si paramos ahí o más tarde. sé que tomamos helado de vainilla y fresa en la última heladería abierta. pasaban de las dos, día de semana, los pájaros. 

HA y yo hablamos de la gaviota más tarde. nos sentíamos aliviados de que el pescador hubiese tomado la decisión que nosotros no habíamos sabido tomar. el plan de ver la playa, nadar en la playa, follar en la playa se nos fue muy lejos. faltaban pocos días para que me marchara y nos apetecía una sesión, nos apetecía pasarlo bien, poner patas arriba el género y tomarnos con mucha calma lo que viniera luego. pero esa noche realmente no nos apetecía nada. nos tomamos el helado, vimos la luna, creo que me prestó su chaqueta. creo que yo ya llevaba su chaqueta. hablamos de la canción de amanda palmer, de lo valiente que era amanda palmer. le dije que quería ponerme el pelo como ella. le dije que tenía miedo.

es habitual hablar del miedo, no tan habitual ponerle nombre. me asustaron los ojos del pájaro. me asustaba irme a alemania. me asustaba no ser capaz de decírselo a nadie, eso, que estaba asustada. me asustaba echar de menos o no echar de menos o no hablar bien el idioma o fracasar, en el sentido abstracto y extenso de fracasar. reservé los billetes a genova y los de poznan, un viaje que no hice y que cambié por praga, hamburgo y kiel. 

vimos una película esa noche. follamos esa noche y tuvimos los mimos más geniales del mundo después. me quedé dormida en la ducha, creo, o quizá fue en el sofá, o quizá fue comiendo chocolate, o quizá fue exigiendo más chocolate. me desperté y hablamos de la gaviota, de la canción de amanda palmer, de lo valiente que era amanda palmer, de que yo tenía miedo. hablábamos a menudo del miedo. 

al final creo que perdí el miedo a tener tanto miedo. cogí mis aviones, fiché en mis clases y vi el otoño empezar a comerse la ciudad. sigo dándole vueltas a lo que pasó con la gaviota y se me hace extraño, cuando he visto morir de mayores a otros animales en el campo, cuando he bajado junto al arroyo para recoger los pollitos que se habían ahogado. pero la gaviota. no poder, no decir. el pico abierto tan en silencio. y nosotros que habíamos bajado a la playa a ver la playa, a nadar en la playa, a follar en la playa. la gaviota en una semiesfera. la gaviota muriéndose. el pescador mirándonos, quizá, con escepticismo. 

flores blancas

reflexiones blancas sobre el sentido del dolor

la única manera de dialogar con el dolor
es saber que existe
antes
después
independientemente
de mí

el dolor como una extensión inexacta
a la que no sé responder
pero que puedo transformar
en lo que quiera

*   *    *

el vínculo entre el éxtasis
y el sufrimiento
o un cuadro
de san sebastián
delante de mis ojos
de mis once años
que miraban
y no entendían nada

*    *    *

consumimos tantos calmantes
al día
consumimos tantas palabras huecas
al día
consumimos tantos centímetros cúbicos
de vacío
al día
para intentar vaciarnos
de nosotros
mismos

*    *    *

-si necesitas más anestesia, pídemela
no hace falta

-¿estás bien así?


-¿sigo? nos falta solo media hora y apenas te va a quedar cicatriz


-¿así que el año que viene te vas a alemania?


-¿todo bien? ¿seguro que no quieres más anestesia?
todo bien

*    *    *

vuelvo siempre al mar
después de la operación, en los ojos del pájaro
y los hilos de metal
trenzándome el pecho
vuelvo al mar
desnuda
en silencio
el agua tan fría que levanta hielo
sobre la piel
sentir los músculos
miles de millones de células sanguíneas
moviéndose
en los capilares


*    *    *

puse flores en casa de todas las personas que me hicieron daño
volví al lugar del desastre
dejé que me pidieses perdón
te pedí perdón
hablamos
al borde del sarela
tantas noches inmóviles
hasta precisar
el espacio del dolor
hasta ocupar
el espacio del dolor

*    *    *

algún día podré hablar
de por qué no tengo marcas
en la piel de las manos
algún día podré hablar
de las articulaciones
y las agujas
algún día volveré al espacio
del dolor
algún día hablaré en el espacio
del dolor

*    *    *

después de treinta minutos de azotes
el dolor se transforma
despacio
en placer confuso
es un mecanismo químico
es una flor nacida en el cuerpo
es una manera diferente
de entender
lo que ocurre
bajo la piel

*     *     *

no recordamos el dolor
recordamos la desesperación
el miedo a sentir
dolor
pero el rayo inmóvil
que atraviesa el cuerpo
eso no lo recordamos
las lágrimas
y la manera de apretar los puños
y de morderse muy fuertes los labios
para no gritar
la rabia
la incoherencia
pero el dolor
eso no lo recordamos

*    *     *

yo sentí que se me encogía el pecho
y no me salían las palabras
y el corazón marcaba un ritmo
diferente
un principio de arritmia
y no había sonidos en el mundo
para darle forma
a mi respuesta

pero el dolor
eso lo sentí
como una ola violentísima
que me derribó llorando
sobre tu hombro

takato yamamoto